Via crucis para Jorge Rando.

 

 

Esta obra está concebida para enmarcar a otras tres obras musicales, convirtiendo el conjunto en un espectáculo unitario.

 

Mediante la apropiación de diversos elementos estructurales del via crucis católico, propone un ritual profano que pasa revista a los diversos estados de un proceso vital abierto, distribuidos en paralelo a las catorce estaciones originales. Se trata de un recorrido físico que queda intersectado por tres espacios escénicos diferentes en los que se han de materializar tres obras musicales relacionadas con la temática propuesta en cada uno de los tres casos; dichas obras pueden ser de diferentes autores y épocas si así se desea. Trenzadas con todos estos hilos se encuentran algunas palabras del pintor malagueño Jorge Rando, cuyos cuadros y esculturas a su vez los inspiran y nutren de un modo profundo.