Sientonizar.

 

 

¡Despierta!

He vuelto a verme los talones flotando alrededor de las orejas,

otra vez adormecidos sobre burbujas de clorofila.

 

El viento ha licuado el agua del estanque;

el reflejo de los árboles tiembla y se desmenuza;

también mi reflejo se ha diluido ya entre los peces rojos.

 

¡Despierta!

Aquel pájaro que anidaba entre las pitas en otoño regresó al mar,

y ahora es blanco.

Creo que sus alas son de espuma, o quizá de flores secas,

o tal vez de espinas.

Me quedaré con él, abrazada a este acantilado.

El mar aun murmura cosas que yo debo oír.

 

¡Despierta!

Ayúdame a tender puentes colgantes

sobre los abismos que me separan de la realidad.

 

Mi cabeza se ha tornado transparente

 

 

En cualquier grupo de cámara es importante el empaste sonoro, pero el empaste emocional es imprescindible. Esta obra pretende ser un monólogo a ocho voces, en el que un solo filamento textual se ramifica a través de ocho timbres encarnados en ocho personas.