Sanar.

 

En verdad,
el odio puede ser vencido por un odio mayor,

pero sólo podrá ser curado por el amor.

E. Bach

 

 

Muchos perdieron la vida en los atentados del 11-M; otros muchos perdieron alguna buena razón para vivir. Y aunque desde esa noche oscura del alma parezca imposible pensar en futuro, el tiempo siempre transcurre convirtiendo las heridas en cicatrices y el sufrimiento en sabiduría.

 

Sanar es un ritual sonoro, metáfora del proceso interior que cualquier ser humano ha de experimentar para superar un dolor tan profundo como el de despedir para siempre a un ser querido, o el de verle sufrir, o el de haber sufrido en carnes propias daños físicos irreparables.

 

Los elementos musicales has sido reducidos a gestos esenciales, desnudos de virtuosismo. A ellos se añaden algunos elementos visuales mímicos, igualmente ajenos al lucimiento teatral. Así, la orquesta y la soprano atraviesan por cinco estados que devienen el uno en el otro: primero el de incredulidad inicial que paraliza todos los mecanismos de reacción, segundo el de la ira y la desesperación que ciegan el alma y agotan el cuerpo, tercero el de luto y vacío interior, cuarto el de cambio de actitud, resurrección lenta y costosa, y quinto y último el de vuelta a la vida a través del amor.