Para noia.

Dedicada a mi hija Alegría

 

 

A pesar de tratarse de una obra en la que intervienen tres músicos, está concebida para que cada uno de ellos actúe de forma individual, sin tener en cuenta en ningún momento lo que estén haciendo los otros dos. Convertidos pues en personajes de su propia acción, están descritos en partitura del siguiente modo:

 

Flauta: Transido de un profundo e incontrolado arrebato de misticismo. Se siente todo espíritu puro. Quiere disponer un altar.

 

Saxofón alto: Se cree el ombligo del mundo, el ser más maravilloso de la creación, pero nadie le escucha lo suficiente y eso lo exaspera. Quiere sobresalir por encima de todo y de todos.

 

Percusión: Está obsesionado con un único esquema rítmico que no puede dejar de tocar ni por un momento. Poseíso por la repetición insistente del mismo, no atiende a nada más.