El nudo.

 

 

Otra vez el nudo en la garganta. Otra vez el cuerpo partido en dos: un trozo abajo del nudo y otro trozo por encima.

Luchando por no hundirme y desaparecer, por no ahogarme.

Por no ahogarme, por no hundirme y salir.

 

Pero el nudo sigue ahí.

 

Y debo seguir luchando por no estrellarme y desaparecer, por no romperme.

Por no romperme, por no estrellarme y vivir.

 

Por deshacer el nudo.