Motor con vibráfono.

 

 

Uno de los recursos más idiomáticos del vibráfono es encender el motor que llevan incorporado y que permite regular la velocidad del peculiar vibrato resultante. Si llevamos la idea un poco más allá descubrimos una posible metáfora del paso del tiempo como una vibración mecánica unidireccional, que podemos medir en unidades mayores o menores según sintonicemos los relojes de nuestras almas, pero que nunca se detiene a esperarnos.