La nave

Dedicada a Ivette Betancourt y Sonia Carillo.

 

Entré en aquella sala completamente desierta y no pude evitar fijar mi vista en ella. Atrapada en aquel marco rectangular, la nave gritaba mi nombre en el más absoluto silencio. Me acerqué a su cuerpo azul eléctrico y me invadió una intensa sensación de dolor gozoso que parecía comprimir mi propia vida en un solo instante.

Gracias Ángel Acosta, descansa en paz en el fondo de tu mar azul eléctrico.

 

(Obra basada en el cuadro “La Nave” de Ángel Acosta, de 1961)