Illumina oculos meos.

Dedicada a Miguel Ángel

 

 

 

 “Illumina oculos meos,
Nequando obdormiam in morte:
Nequando dicat inimicus meus:
Praevalui adversus eum.”

(Ps.12, 4-5)

 

 

 

Obra sutil y oscura, creada desde el fondo del abismo para suplicar la luz. A partir de un críptico texto bíblico se va trenzando una oración desde el agnosticismo más temeroso, desde la irracionalidad más doliente, desde el silencio más anegado. Un canto a ciegas en el que la boca es el único túnel de salida hacia ninguna parte.

 

Esta obra fue compuesta en febrero de 2006, justo antes de encontrar las fuerza para lanzarme a un cierto vacío que resultó estar lleno de luces.