Canción dormida.

Dedicada a David Gordo

 

Canción dormida es una obra fundamentada en el desarrollo riguroso de una estructura musical. La mano izquierda va repitiendo una sencilla melodía modal, que parte de los graves y que va subiendo de octava hasta agotar el registro por los agudos; a esta melodía, en ocasiones, se le añaden hasta dos voces más a modo de contrapunto, con la dificultad técnica que ello supone para el intérprete. La mano derecha comienza con unas veloces fusas cromáticas en el registro agudo, que a medida que van descendiendo hacia los graves van disminuyendo progresivamente de velocidad y volviendo a aumentarla hasta el final. Todo el proceso supone dos líneas cruzadas que dibujan un arco. La interpretación ha de ser, además de rigurosa, muy sutil, pues aunque parece que pasan muchas cosas, en realidad pasan muy pocas, y ese estatismo, ese carácter repetitivo, aunque haya algunos cambios cada vez, necesita de una dosis importante de sensibilidad por parte del intérprete para hacer los cambios a la vez evidentes y suaves.