Tres círculos viciosos en un ojo de pez.

 

 

Miras tu reflejo deformado en el fondo de una taza y quisieras reaccionar.

 

"Ya no puedes ocultarlo por más tiempo, todos los altavoces lo están gritando. ¡Es tu cuerpo!"

 

Harías algo si no fuera porque la espiral te está arrastrando de nuevo, otra vez hasta el centro de tu ombligo.