Y atrás quedó...

 

Masticando narcisos apagados con miel de avispas.

Cuando las imágenes se esconden en el fondo de los espejos, difuminándose.

Es fácil dejarse llevar.

Al fin y al cabo, si absorbo todos los colores obtengo negro.

 

 

Unos pocos segundos de descuido son suficientes para que nuestra cabeza se vea inundada por sus propios fantasmas.

Ideas confusas, ideas contradictorias, falta de ideas.

Esta obra es un canto a la autojustificación.