A-kú.

 

 

Compuse A-kú en la primavera de 1994. Yo tenía veintitrés años y era alumna de primero de composición. Mi por entonces profesor, Francisco González Pastor, me comunicó que la última obra que debía escribir para aprobar el curso debía ser para coro mixto a cuatro voces. No pude recibir la noticia con más alegría; la voz humana siempre ha sido mi casa. Así que compuse una obra festiva, cargada de ilusión y de casi verano.

 

En mi paleta puse todos los colores que Esperanza Abad me estaba enseñando por aquel entonces, y escogí mezclar algunos de ellos en un discurso sencillamente vital.